Friday, July 6, 2012

Dos



Creo que nunca lo pensé realmente. Y sin embargo ahora me hace tanto sentido. Dos personas juntas no pueden ser lo mismo que tres, cinco, diez docenas de personas. En efecto, en el lenguaje árabe, dos no son un plural sino otra cosa, una categoría en sí misma. Una persona es una voz singular, dos es una unidad dual. El plural existe sólo de tres en adelante.
Ahora que lo sé, no entiendo cómo no lo imaginé antes. Lo que hay entre dos personas, las que sean, no tiene nada que ver con el exceso de un plural. La experiencia de dos no tiene esa escapatoria de las multitudes. Decir tú y yo es enfrentarse a una especie de espejo simbiótico. Dos siempre van a encontrar cierta mentira propia en el otro. Como también cierta verdad de las cosas. Dos siempre tienen por dónde unirse, y si se separan, es incómodo no marcar la ruptura, componer una despedida. Entre una multitud, guardar silencio, retirar la mirada, dejar de poner una mano, constituyen actos pequeñísimos. Pero ante un solo otro son pequeños actos de demolición.
Este categoría de la dualidad, el concepto tan concreto de la pareja como voz, es aún más interesante cuando se piensa que el árabe es “la lengua del sexo”, por mucho que se empeñen en olvidarlo los propios islámicos. Esto no lo digo yo. Lo dicen las escritoras y activistas de la nueva ‘Intifada sexual femenina’ en estos países, quienes tan solo tienen que recurrir a los clásicos antiguos árabes para probar su caso. En esa cultura, el placer sexual es un anticipo del paraíso. Contrario a la cultura moderna, los clásicos árabes evocan con gran franqueza el lenguaje sexual, cuya conversación alcanza su mejor estado con el binomio, la fusión de dos.  
 “Aquel que lee los antiguos libros eróticos árabes no puede seguir viviendo en la actual miseria sexual que padece el mundo árabe”, ha dicho el poeta libanés Yahia Jabeur en Al Qods en defensa de la nueva Intifada.
Son las cosas del lenguaje. Cómo al final siempre vemos el mundo a través de las palabras, de la información que siempre tienen por detrás. O por delante. No vamos a ponernos restrictivos ahora.







Thursday, May 10, 2012

Mujer(es)



 

“No se nace mujer. Se llega a serlo”
-Simone de Beauvoir

Odio los concursos de belleza. No me importa uno solo de los argumentos que se levantan a favor de ellos. Son un crimen contra la humanidad y no debieron existir nunca. Representan la gran democratización de la estupidez, la manera más infantil, plástica y estereotipada de celebrar la belleza. Peor aún, de celebrar todo un género de ‘lo femenino’, que es algo mucho más rico, complejo y paradójico que un centenar de mujeres uniformes, muertas de hambre, perfectamente maquilladas y peinadas, listas para posar y decir sandeces en cualquier momento.
Me impresiona muchísimo que alguien desee tanto la ‘mujerilidad’ que se someta a un cambio de sexo para poder tener esas características culturalmente ligadas a ‘la mujer’. Es un gran sacrificio, un proceso largo y seguramente muy extenuante. Me impresiona aún más que alguien que ha pasado por eso, aspire a concursar en un certamen de belleza. Aunque no es asunto mío, no puedo evitar preguntarme: ¿para eso quería ‘ser mujer’?
Pero lo más impresionante es escuchar a las propias mujeres en los medios reaccionar a la polémica de si una transexual debe o no participar en un certamen de belleza. En primer lugar, esta ‘transexual’ canadiense es una mujer. Cambió su sexo y, lo más importante, vive como mujer porque se siente como tal y, por tanto, es lo único que puede ser. Así que la controversia es absurda desde el principio.  
Lo que me resulta –no sé si triste, si trágico, si frustrante- es escuchar a estas personas que una pensó que tenían una mentalidad más amplia, hablando como si fueran los años treinta. La línea que más escuché fue la de “tengo amigos transexuales y los apoyo y respeto al cien porciento pero los concursos deben ser para mujeres ‘naturales’”.
No tengo espacio para entrar en la discusión de la falsa naturalización. Sí puedo cuestionar: si tanto defienden lo ‘natural’, qué hacer entonces con el sobrante de silicón, grasa succionada y costillas removidas que a tantas ‘Mises’ une.
No se puede apoyar “al cien porciento” a las transexuales negándoles el acceso a los ejercicios de su selección. Así sean los peores que se les puedan ocurrir.




Salamaya



            Cuando Kimmy Raschke sale a escena, cabello platinado pasado por calor, pollinón a lo gallo, early 90’s-style, tono solemne a cuestas, a veces ya puedo presentir que algo muy terrible está por ocurrir.
“Nuestra Isla es tierra de grandes pensadores, políticos, hombres y mujeres ilustres que con sus gestiones colocan a Puerto Rico en alto”, ha dicho  la presidenta de la Comisión de Educación y Asuntos de la Familia (¿En serio es presidenta de todo eso? ¡Con razón!).
Dice que “también hay hombres dedicados a sembrar esperanza en donde no la hay y a llevar un mensaje de fe y amor. Ese es Yiye Ávila”. (O sea, están los que piensan; luego también están los Yiye Ávila, una categoría aparte, ¿no?).
“Con su ministerio viajó a varios países para predicar el Evangelio y lograr cambios en la vida de los que conocía… Me honra presentar esta medida junto al Presidente del Senado y lograr que el salón de conferencias del Edificio Baltasar Corrada del Río lleve su nombre”.
No se puede negar que hay algo performático en el ridículo de esta gente. Su inventario de clowns es rico. Raschke, por ejemplo, es el clown torpe pero ingenuo. Actúa como tonta pero lo hace genuinamente. ¡Es muy tonta! De verdad piensa que Yiye Ávila es una figura históricamente relevante porque “ha sembrado esperanza”. Para este clown, conceptos como el pudor intelectual y la separación Iglesia y Estado son retóricas excéntricas. No le entran y posiblemente no le entrarán jamás.
Pero Rivera Shatz es otra cosa. Un clown sin ideología. En lo único que cree es en tenerlo todo calculado. Su performance del ridículo extremo es para él un mal necesario entre tantos otros. Interpreta al prójimo con su misma cualidad caricaturesca de clown. (“Si le pongo este nombre a este saloncito, los seguidores de fulano van a votar por mí”). La fórmula de simplificar a la gente y sus motivaciones.
            Pero ya les está saliendo el tiro por la culata, como pasó con el famoso regalo de García Padilla, que terminó congraciándolo como hombre. La gente siempre es más de lo que parece ser. Si tan solo los políticos pudieran comprenderlo en estas elecciones, sería un gran avance.

Esa enorme montaña de carbón


 Dirán lo que quieran. Excepto que seamos un pueblo pesimista.
Es impresionante el optimismo que prolifera en este país. “Hay que dejarlo en las manos de Dios”, escucho decir por todas partes con una seriedad parapelos, como si la resignación no fuera un estado terminal sino algo que alguien, un otro mágico, puede salvar de su intrínseco limbo existencial.
Está bien dejar algunas cosas en las manos del destino (sugiero que sean las más inofensivas). Pero en este país, desde el Gobernador hasta otra gente que parece muy seria y racional, quieren dejarle los asuntos más espesos al ‘Señor’.
Descansar en una noción de Dios es algo común, por lo cual la utilización de ese lenguaje está muy bien para la cotidianidad y, en especial, para el uso de nuestras dulces abuelitas. Pero llevarlo hasta al mensaje de presupuesto de un país quebrado, a las conferencias de prensa y apariciones oficiales es un mensaje mayor. Una esperaría que, al menos, los líderes del país (jefes de agencias, empresarios, sindicalistas, coroneles de la Policía) invocaran la racionalidad en lugar de los caminos del Señor; que ofrecieran explicaciones y soluciones terrenales a nuestros problemas más tétricos.
La escuela evolucionista que representa el antropólogo Pascal Boyer, estudioso de la psicología de la religiosidad, ha presentado evidencias de que el pensamiento religioso es la “línea de menor resistencia” de nuestro sistema cognitivo.
“La incredulidad -dice Boyer- suele ser el resultado de un esfuerzo racional deliberado contra nuestras predisposiciones naturales, lo que no es la ideología más fácil de propagar”.
El astrofísico estadounidense Carl Sagan escribió: “Cómo es que apenas ninguna religión ha mirado a la ciencia y ha concluido: '¡Esto es mejor que lo nuestro! El universo es mucho mayor de lo que dijeron nuestros profetas, más sutil y elegante’”.
Tal vez la mejor contestación a la pregunta de Sagan, la haya ofrecido Steven Weinberg, físico teórico y premio Nobel: “Hay quien tiene un concepto tan amplio de Dios que no hay forma de evitar que lo acabe encontrando en cualquier parte. Si quieres decir que Dios es energía, lo puedes hallar en un montón de carbón”.






Monday, April 30, 2012

Crucifixión


Uno de los vértigos más espantosos tiene que ser el de evidenciar cuando una persona hace un gran ridículo.
La Corporación de Cine retiró el financiamiento  otorgado al cineasta Freddie Marrero quien, desde 2005, trabaja un documental sobre el revolucionario puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos. La directora ejecutiva de la Corporación, Mariella Pérez, había apoyado el proyecto, al que se le adjudicaron fondos, no sólo en Puerto Rico sino también en el exterior. Pérez incluso envió a una funcionaria a Portugal para defender el otorgamiento de fondos.
Pero ahora alega que no puede desembolsarlos porque, supuestamente, “proveerle financiamiento a este proyecto constituiría una violación a la Ley 121 que prohíbe el uso del Fondo Cinematográfico para financiar proyectos para propósitos particulares o que su propósito sea para propaganda político partidista o sectaria”.
A ver. Si algo tiene un propósito, debe ser particular, ¿no? Digo yo, dado que particular es un algo específico.
Next. Prácticamente todo acto, grande o pequeño, toda obra, todo film es político porque asume una posición en torno al poder (del Estado, del cuerpo, del otro…). Si la Corporación de Cine tuviera que retirarle el apoyo a lo político, no podría producir proyecto alguno. Ni siquiera el biopic de Daddy Yanquee.
Claro, ellos hablan de política partidista: ¿Y cuál es el partido político que está detrás de todo esto? ¿Agapito mandó a hacer este documental desde 2005 para ganar en 2012? Pero si fue Acevedo Vilá el que permitió que el FBI cercara una comunidad y asesinara a Filiberto. ¿Qué partido entonces es el que se beneficia de un proyecto histórico, completamente independiente? ¿María de Lourdes Santiago piensa volver a entrar a la Legislatura levantando bien alto el brazo, DVD de Filiberto en mano?
Mariella Pérez ha tratado de hacer su trabajo. Sé que tiene gente buena y capaz asesorándola. Su gran error es estar dispuesta a hacer el ridículo; asumirlo resignadamente como su función. Su gran error es estar dispuesta a cometer un acto de censura; saberse sujeta a un partido político y dejarse mandar por burócratas que no saben de cine ni de cultura.
En este día de la crucifixión, me pregunto cuántas veces hay que mandar a matar a Filiberto Ojeda Ríos.

















Sunday, March 4, 2012

La doñita fiscal

¿De dónde sacan a ciertas fiscales en Puerto Rico? Lo pregunto en serio. Me consta que los estudios de Derecho son sumamente rigurosos, intelectualmente desafiantes. Por eso no tengo claro cómo pueden colarse en el sistema fiscales tan burdas como Maritza Morales, a cargo del caso de negligencia contra Francheska Soto.

“No tenía la energía para ser madre ni tenerle comida a sus hijos, pero si para preñarse...”, dijo esta gran pensadora del derecho puertorriqueño acerca de la joven de 19 años que ha sido acribillada públicamente por una supuesta negligencia contra uno de sus tres hijos.

Si se impresionó con el rico vocabulario de la fiscal (preñarse, como las yeguas, qué metáfora tan puntual), prepárese para cómo la “letrada” arremetió al final de su discurso: “Uno tiene que ser más madre que hembra y aquí tenemos a una hembra”.

Está claro que la señora tiene una fijación con la reproducción del mundo animal. Pero eso incluso es lo de menos. Yo quisiera saber en qué código penal dice que una mujer tiene que ser “más madre que hembra”.

Desconozco cuán negligente fue Francheska. Lo que sí sé es que una de las pocas maneras en que las mujeres pobres y marginadas de este país se sienten validadas, respetadas, merecedoras de cierto estatus social aunque sea ínfimo, es teniendo hijos. La culpa no es de ellas sino nuestra, por ser incapaces de construir una sociedad más equitativa.

Ya quisiera yo que, cuando un padre abusa sexualmente de una niñita, ese golpe de odio de una sociedad entera cayera sobre ellos. Pero mientras a una madre pobre y joven se le vuelve a castigar, se le destruye, los violadores son “frescos”, “enfermos”. Una no escucha a una fiscal acusándolos de ser más “machos que padres”.

Es imposible pedir que no se abuse ni discrimine contra una mujer si tenemos a estas supuestas “profesionales” hablando en corte como si fueran las doñitas chismosas del barrio.

Señora fiscal: en vez de buscar “de Dios” –que es lo próximo que me la imagino diciendo- busque del Colegio de Abogados. Estoy segura que allí le consiguen un buen taller de educación continua sobre Derecho y perspectiva de género.