Friday, November 20, 2015

Fresquerías






Todos los días una, dos, veinte agresiones colectivas. Así es la vida todos los días para nosotras las mujeres. Así crecemos, desde niñas aprendiendo a crear esa  segunda piel que nos permite salvarnos individualmente, haciéndonos un poco las sordas por aquí, un poco las ciegas por allá, pasando literalmente la página, consolándonos en la convicción de que hay que escoger las batallas para ser efectivas y no quemarnos, no rendirnos de cansancio y de hastío, no terminar sucumbiendo a la violencia de la violencia.

Pero les aseguro que estamos hartas. No existe justificación alguna para que un periódico de récord, histórico, como este siga publicando titulares que denominan las agresiones sexuales como “fresquerías”. No es posible. No lo aceptamos. Lo condeno con toda mi furia y con toda mi indignación. Es algo completamente insólito. Hace ya varios años que no me dedico activamente al periodismo. Aún así, en los 15 años que dediqué a este oficio, fueron decenas los seminarios, conferencias, entrevistas donde se explicaba una y otra vez que las agresiones sexuales a niñas y mujeres no pueden ser denominadas con la ignominiosa ligereza, el chiste burlón implícito en la “fresquería”. Miles de mujeres mueren a diario porque, precisamente, desde el Estado hasta el señor de la esquina piensan que nuestros cuerpos son propiedad pública, que se pueden tocar, transgredir, retratar, golpear o violar como si no tuviéramos poder, agencia, soberanía sobre ellos.  

Que nadie me diga que los titulistas de este diario son analfabetas.  Si los medios del País no pueden asumir la perspectiva de género más elemental, con qué cara van a las conferencias de prensa a exigírselo a maestros y maestras, a los religiosos fundamentalistas, a los funcionarios y al País.   

El País puede ser un circo. Pero es inadmisible que a los medios de comunicación –y todos los comerciales padecen del mismo mal- le importen más los ‘clicks’ de una nota misógina que la equidad, la justicia y la supervivencia digna de las mujeres, la mitad misma de esta sociedad. No lo aceptamos.  





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